miércoles, 13 de julio de 2011

ERASE UNA VEZ MOSOCLA

Erase una vez un grupo de personas que decidieron hacer un curso de Monitor Sociocultural en La Algaba. Todo comenzó un 30 de Marzo.
La mayoría del grupo no se conocía entre sí, por tanto empezaron presentándose y explicando las razones que les habían llevado a apuntarse a dicho curso: completar la formación, aprender algo diferente o reciclarse para poder acceder al mercado laboral.Cada uno tenía una profesión diferente, eran de pueblos diferentes y tenían formas de ser diferentes, pero todos tenían una cosa en común: la ilusión por aprender.
Los primeros  días fueron duros, no lo vamos a negar. Este grupo, que ya tenía un nombre, MOSOCLA, fue aprendiendo a manejar herramientas informáticas de las que antes no había oído ni hablar: Blogger, Edmodo, Twitter, Diigo, sin olvidarnos de Google Maps. Uf, ¡qué lío!, pero el camino se fue andando y poco a poco todo se fue consiguiendo.
Aprendieron a usar Skype, ¡qué buen invento para no gastar en móvil!, entrevistando a gente interesante dentro del mundo de la Educación Social como por ejemplo Isaac Azor, Raúl Luceño o Miguel Pérez Valls. Pero los miembros de MOSOCLA fueron cogiendo confianza y la asamblea diaria se fue haciendo más divertida entre noticias y chistes de diversa temática y color. También relizaron debates, como por ejemplo uno a favor o en contra de la Semana Santa o a favor o en contra del consumo de tabaco en lugares públicos y dinámicas de todo tipo entre ellas de toma de decisiones en las que no llegaban a un consenso ni queriendo.
Hay que decir que todas las actividades no se llevaban a cabo en el aula, sino que tanbién se hacían salidas. La primera salida fue al Parque de Mª Luisa, donde los alumnos diseñaron un callejero literario por las glorietas del parque y una visita al Museo Arqueológico. Fue una experiencia muy buena aunque echaron de menos la presencia de una persona muy especial: Gorka, un jóven psicólogo, profesor, asesor educativo y un largo etcétera, residente en La Algaba pero natural de Barakaldo, que les enseñó cómo crear un blog y publicar entradas con frecuencia, cómo hacer un callejero literario o una Pecha Kucha, pero sobre todo preparó el terreno para que cada uno de los nodos que formaban MOSOCLA fuera único y a la vez indispensable para todos y para que se crearan lazos más allá de los estrictamente académicos. Y fue ahí donde empezaron con la cervecita de los viernes, porque claro, ya se sabe que todo es necesario.
Pero MOSOCLA no se cansaba de hacer actividades y así se atrevieron a hacer un callejero literario de La Algaba recitando por las calles de la localidad, entre preguntas y miradas de asombro de la gente. ¡Es lo que tiene vivir en un pueblo!. No debemos olvidar la actividad estrella del curso: la Pecha Kucha, la que seguro todos recordarán y a la que más de una le ha quitado e4l sueño y por poco hasta le cuesta el divorcio.
Otra de las salidas del curso fue al conjunto arqueológico de Itálica, donde cada alumno hizo de guía para el resto del grupo. Todas las aportaciones fueron recogidas en un libro digital por el profe, tan innovador como siempre, y la verdad es que el resultado fue impresionante. Y como en toda historia que se precie surgió el amor, aunque en este caso habría que decir que fue más bien platónico que otra cosa . ¡Y es que todo no podía ser perfecto!.
MOSOCLA seguía haciendo actividades y así fue a la Residencia de Ancianos de la localidad. Allí todos los sentimientos afloraron y los alumnos volvieron con muchas ganas de seguir aprendiendo.Yel día de ir al Colegio Giner de los Ríos a realizar un cuentacuentos llegó y tods disfrutaron como niños, incluso los no tan niños, que dieton al resto una gran lección.
MOSOCLA organizó una charla sobre el buen uso de Internet y laredes sociales, enfocada sobre todo a padres de niños y adolescentes. La charla corrió a cargo de Gorka y tuvo como escenario la Torre de los Guzmanes. A pesar de la importancia del tema no hubo mucha afluencia de público, sólo una asistente, pero ésta hizo por 24. Luego el grupo visitó las dependencias de la Torre acompañado del Delegado de Cultura del Ayuntamiento.
Los días iban pasando y el fín se acercaba. La última salida fue al Parque Municipal para hacer una gymkana infantil. Lo pasaron muy bien y se dieron un buen remojón que ayudó a sobrellevar el intenso calor.
Empezaba la cuenta atrás. Quedaban pocos días para terminar el curso, el que al principio les parecía eterno (320 horaaaaas) se había pasado más rápido de lo que pensaban. Decidieron hacer el amigo invisible pero además los lumnos quisieron darle a Gorka una sorpresa con esta Pecha Kucha y con una gran fiesta de fín de curso. ¡Esperamos haberlo conseguido y que nos perdone por no haber hecho el Proyecto Anualque nos mandó!. Y colorín colorado este cuento se ha acabado, y colorín colorete por la chimenea sale un cohete.

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